Si tienes la piel sensible, seguro que ya sabes lo que es probar un producto nuevo y acabar con rojeces al día siguiente. La buena noticia es que no hace falta una rutina de diez pasos ni productos carísimos: con lo básico, bien hecho, es suficiente.
1. Limpieza suave, mañana y noche
Olvídate de los geles que «aprietan» la piel al lavarte. Si notas tirantez después de limpiarte la cara, ese producto no es para ti. Busca limpiadores sin sulfatos ni perfume, con textura cremosa o en aceite.
Estos limpiadores facial son una buena opción si tienes la piel sensible, sin sulfatos ni perfume.»
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2. Hidratación, sin excepciones
La piel sensible suele tener la barrera cutánea debilitada, así que hidratar no es opcional. Elige cremas con ingredientes calmantes como avena, centella asiática o ceramidas, y evita el alcohol y los perfumes fuertes en la lista de ingredientes.
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3. Protección solar todos los días
Aunque esté nublado. La piel sensible reacciona peor al sol, y muchas rojeces e irritaciones mejoran solo con proteger bien la piel. Un protector mineral (con óxido de zinc) suele sentar mejor que los químicos.
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4. Introduce productos nuevos de uno en uno
Cuando quieras probar algo nuevo (un sérum, un exfoliante), hazlo solo, sin mezclarlo con otras novedades. Así, si hay reacción, sabrás exactamente qué la ha causado.
Con estos cuatro pasos tienes una base sólida. No hace falta más para empezar a notar la diferencia.
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